“Por suerte llegó algo de agua al sur; la estábamos precisando. Los cultivos respondieron muy bien”, dijo a Dinámica Rural el gerente de producción de Dalmas Agro, Alexis González, al describir el escenario de la soja ya en la segunda mitad del primer mes del año. Apuntó que las lluvias permitieron, también, “resembrar algunas zonas que no se habían armado bien”.
Además de terminar de sembrar soja, el agua permitió el nacimiento de algunos cultivos de maíz de segunda que se habían sembrado en seco y no habían nacido, agregó.
Explicó que, en el caso de la soja, las expectativas de rendimiento “son buenas siempre y cuando siga lloviendo”. En cuanto al maíz de primera, dijo que “fue el cultivo más afectado por la seca”. En la zona de Colonia, por ejemplo, se ha visto mucho cultivo que, por las condiciones, ha sido destinado a fibra. Lo que va a grano, “hay que ver cuándo rinde”, comentó. Acerca de las expectativas de la ecuación, y el impacto que en esta tiene el tipo de cambio, remarcó que, cuando se depende de los rendimientos, hay costos que no se pueden obviar, por lo cual, más que nunca, ante “cada insumo que se usa” es necesario “estar seguro de la respuesta que se tendrá”. El desafío es “intentar tener todo muy bien medido”, señaló.