“Desde que me vine a Montevideo he estado buscando un lugar para criar a mis hijos en contacto con la naturaleza”, explicó Pablo Bidegain, oriundo de Sarandí Grande (Florida), al narrar los orígenes de la idea de un proyecto inmobiliario con foco en la ruralidad, pero sin salir de la zona metropolitana.

A 15 minutos del aeropuerto de Carrasco, en Marinidia, el grupo inversor uruguayo-argentino que integra Bidegain diseñó, en un campo de 500 hectáreas, un proyecto con fuerte énfasis en la valorización inmobiliaria rural, que en su primera etapa cuenta con 72 chacras de tres hectáreas cada una.

“No queremos urbanizar. Queremos respetar lo rural, con chacras grandes para que la gente pueda tener su caballo, su canchita de fútbol y demás; vivir como en el campo, dentro de la ciudad”, comentó.

El proyecto prevé una inversión total de US$ 20.000.000, “en un lugar que realmente es un paraíso”, dijo, destacando que todos los padrones dan a la laguna.

Remarcó que el valor del metro cuadrado de las chacras tiene “una diferencia abismal” con respecto a un barrio privado, y que el grupo inversor se ha planteado exigencia en cuanto a los perfiles, ya que se enfoca en “cuidar a rajatabla la laguna, el medioambiente; todo lo que sea flora y fauna”.

Afirmó que el proyecto cuenta con la aprobación de la Intendencia de Canelones, así como del Ministerio de Ambiente y de los diferentes organismos estatales competentes.