El lunes 14 la División de Sanidad Animal de la Dirección General de Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, le comunicó al Departamento de Control de Comercio Internacional que “se encuentran momentáneamente suspendidas las emisiones de nuevas resoluciones de exportación de ganado en pie para faena inmediata”. La comunicación añadía que se dará aviso “cuando se retomen los permisos”.
Desde la oposición política surgieron las reacciones. El senador blanco Sebastián Da Silva, en la red X, calificó a la actual administración como “un gobierno amigo de la industria frigorífica. Fratti siendo Fratti”. Anticipó que el ministro será llamado “en forma urgente para que explique las razones por las cuales se coarta la libertad del productor justo cuando el novillo vale cinco dólares”.
Desde el mismo partido, y en la misma red, el diputado por el departamento de Florida, Álvaro Rodríguez Hunter, opinó que la medida es “desacertada, inoportuna y contra los intereses del campo”. “Cambia algo que está funcionando bien, que hace reaccionar a la industria y genera fuentes de trabajo. De concretarse, muchos trabajadores de Florida quedarán en la calle”, afirmó.
