“A veces uno actúa como veterinario y otras veces como psicólogo”, comentó a Dinámica Rural (Sarandí 690) el médico veterinario Mauricio Burutarán, referente del laboratorio Microsules en el norte del país. Resaltó que una herramienta como Atila, que “limpia el ganado”, permite hacer un despacho, vender y por ende hacer caja, y “también permite dormir tranquilo”, frente a la problemática que se atraviesa por la garrapata.
Profundizó acerca del trabajo en el campo para el combate al parásito, aclarando que “cuesta hacer un tratamiento en forma masiva; a veces hay que hacerlo por potrero”, ya que “cada establecimiento es un mundo, y hay que actuar en una forma particular en cada establecimiento”.
El productor que acudió “desesperado”
Burutarán narró un caso en particular, de un productor que llamó “desesperado”, ya que su rodeo estaba sufriendo un problema grave de tristeza parasitaria, habiendo perdido el 10% de los animales.
Afortunadamente se pudo controlar, contó, resaltando que, más allá de la aplicación en sí, para el tratamiento siempre es un diferencial el trabajar en “cómo actuar, cómo recorrer, cómo aplicar un medicamento, dónde, cuándo, en qué punto”.
El seguimiento del caso ha permitido ver que el producto “está actuando bien”, que “sigue matando”, lo que “permite ver que hay medidas y que se puede remediar; que no es el fin del mundo”.
Buen nivel de preñez, aunque pudo ser mejor
El referente del laboratorio Microsules en el norte del país habló también sobre los diagnósticos de gestación en el norte del país, con resultados que “vienen lindo”, aunque admitió que “esperaba más, por la gran oferta de forraje; pero una cosa es la cantidad de forraje y otra cosa es la calidad”.
Añadió que se ve un aumento en la opción de tecnologías de reproducción, en gran medida por el buen momento de la ganadería y el consecuente mejor escenario para invertir en estas. “El productor invirtió y sigue invirtiendo”, y lo ha hecho en diferentes frentes, como por ejemplo la suplementación de la ternerada, señaló.