La lluvia que cae, ¿se queda o se va? A partir de esa interrogante, la directora de gROU Agro, Ing. Agr. Lucía Bauer, desarrolló su columna en Dinámica Rural (Sarandí 690 AM), con foco en la infiltración. Contó que un reciente estudio en Estados Unidos la midió en campos vecinos: “uno con pastoreo rotativo adaptativo, con muchos potreros, ocupaciones cortas y descansos largos; y, del otro lado, otro con pastoreo continuo”.

“Según el trabajo de Steven Apfelbaum y su equipo, publicado en 2022 en el Journal of Environmental Management, los campos con pastoreo rotativo adaptativo tuvieron, en promedio, mejor infiltración que los campos con pastoreo continuo. Pero no fue lo único. Tenían más de tres veces de cantidad de pasto en pie y mayor variedad de plantas. Y lo lograban con más carga animal, no con menos”.

Bauer enumeró las razones por la que ocurre: cobertura, raíces y, la tercera, la vida del suelo. “Las lombrices y los microorganismos arman agregados, como pequeñas migas, con espacios entre ellas. Un suelo con buena estructura funciona como una esponja”, explicó. Incluso le propuso a la audiencia una prueba casera para hacer en el campo. “Consigan un caño de unos 15 centímetros de diámetro, clávenlo unos centímetros en el suelo y echen medio litro de agua. Midan cuánto tarda en desaparecer. Háganlo en un potrero que se pastorea todo el año y en otro que tenga más descanso, o en una esquina donde no entran los animales. La diferencia, muchas veces, sorprende”, comentó.

“No podemos controlar cuánto llueve, pero sí cuánto de esa lluvia aprovechamos, y eso es manejo”, subrayó.