La discusión sobre el Inale “no se puede terminar en cómo conseguir hoy el equivalente de un millón de dólares como para poder asegurar su funcionamiento todos los años” para no estar dependiendo de los consecutivos refuerzos solicitados al Poder Ejecutivo”, dijo a Dinámica Rural (Sarandí 690 AM), el diputado colorado Ing. Agr. Carlos Rydstrom.
El legislador, que integra la Comisión de Ganadería del Parlamento, entiende que es una discusión que “tiene que ir más a fondo”, con foco “en qué capacidades le damos con la presupuestación” como para que el instituto “pueda ser efectivamente un motor de tracción en la apertura de mercados, en la quesería artesanal, en la generación de fideicomiso de tierras” para que el productor tenga mejores posibilidades de, por ejemplo, arrendar “a más largo plazo”.
“Creo que hay que ir más al hueso en poder mirarnos a las caras y decir qué es lo que queremos lograr, y qué es lo que precisamos para lograrlo. Ahí es donde creo que la discusión de este financiamiento es una discusión que se queda corta”, manifestó Rydstrom, quien recientemente asistió a una reunión convocada con el presidente Ricardo de Izaguirre y la nueva gerenta general, la economista Natalia Barboza, junto a los representantes de productores en la Junta del instituto.
Rydstrom repasó las propuestas de forma de financiamiento que se han presentado desde el oficialismo y la oposición, y el hecho de que ninguna de estas haya obtenido las mayorías necesarias. “La cuestión quedó en la nada en la Cámara de Diputados”, y hoy el Inale, con un presupuesto acotado, depende financieramente de los refuerzos.
En tal sentido, dijo que es claro que, para pensar en un organismo con mayores capacidades dinamizadoras de la lechería, “no basta con darle un salvataje para que pueda seguir viviendo con su estructura mínima, en un sector que exporta US$ 1.200 millones de dólares y tiene un instituto que se financia de menos de un millón”. Es un instituto que “trata incidir en un montón de temas que tienen que ver con la lechería, y tiene muy pocas capacidades”. El actual financiamiento lo hace “muy débil”.