Vuelve a ser “un mercado de agronegocios, al menos de manera temporal”, explicó, desde Chicago, el operador del mercado de granos Antonio Ochoa, integrante de RCM Alternatives.
Detalló un escenario en el que “los mercados han estado secuestrados, durante un tiempo largo, por mercados financieros”, por lo cual, “quien tenía el inventario entre lo físico y financiero, estaba operando los precios como si fuesen solamente instancias financieras, producto de regulaciones, de tensiones geopolíticas, de espacios de volatilidad, de primas que se tenían que crear ante la defensa del crecimiento de la inflación, y situaciones que no obedecían a los fundamentales: oferta, demanda, clima, evolución del consumo y otros aspectos que nos tenían más en capacidad de diagnosticar el precio”.
“Nos hicimos volátiles de manera artificial”, comentó. Hoy el mercado “parece que empezará a tomar respiros y posicionarse” en función de los elementos fundamentales, pero “es muy difícil tratar de diagnosticar en una sola dimensión lo que nos está moviendo los precios”. “Lo desconocido, o lo nuevo, o lo dinámico, obliga a tratar de hacer siempre una gestión de riesgo, más allá de estar adivinando la dirección del precio”, añadió.
Ochoa analizó los eventuales escenarios “si EEUU es capaz de entregarle las 25.000.000 de toneladas de soja a China”, mientras en paralelo aplica una política “muy agresiva para generar biocombustibles” que está motivando el crecimiento de la molienda.
En tal sentido, se refirió a los efectos en la relación stock-consumo, y al contexto alcista “si solo se ve a EEUU”. Pero a escala global, países como Brasil y Argentina, e incluso Uruguay, “no se quedarán con los brazos cruzados” en cuanto a producción. Comentó también las posibles incidencias, en la tracción, de la actuación de los especuladores.
Pero uno de los factores fundamentales, agregó, es que “el consumo del mundo no está incrementándose a la velocidad en la que está creciendo la producción”.