“Cuando hablamos de capital, generalmente pensamos en algo económico, como dinero, maquinaria, infraestructura o animales. Pero un campo también tiene un capital que muchas veces no vemos y que es fundamental para su productividad: su capital biológico”, dijo la directora de gROU Agro, Ing. Agr. Lucía Bauer, en su columna en Dinámica Rural (Sarandí 690 AM).

Explicó que “la productividad de un campo no depende solamente de la cantidad de nutrientes que tiene, sino de la capacidad del sistema para utilizarlos. Podemos tener dos campos con análisis químicos similares, pero con resultados productivos muy diferentes. La diferencia muchas veces está en la biología del suelo”.

Uno de los indicadores más importantes del capital biológico es la materia orgánica del suelo, añadió. “Cuando logramos aumentar un 1% la materia orgánica en los primeros 15 centímetros del suelo, estamos hablando aproximadamente de incorporar 20.000 kilos adicionales de materia orgánica por hectárea”.

Aclaró que esto no debe concebirse “como una bolsa de fertilizante”, sino como “una reserva que queda dentro del sistema”, compartiendo diferentes mediciones que permiten argumentar que, de sumar sólo nitrógeno y fósforo, es posible estimar “un capital acumulado que supera fácilmente los 1.500 dólares por hectárea”.

Bauer también describió las diferentes prácticas que colaboran con aumentar el capital biológico.